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Despertarse cada día frente al Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, debe ser una experiencia casi mística. Se trata, indudablemente, de un enclave privilegiado para vivir, y es aquí, en medio de los frondosos bosques del monte Abantos, donde ha tenido lugar el último proyecto de reforma integral del estudio y constructora ÁBATON, en una vivienda unifamiliar construida en el año 1976. La disposición de las pequeñas ventanas con las que contaba la casa original no permitía aprovechar las privilegiadas vistas, y este hecho, junto a la escasa altura de los espacios, daba lugar a una vivienda oscura y muy compartimentada. Con la reforma, ÁBATON puso en valor los elementos de interés del inmueble y su entorno, conservando al máximo los componentes de la estructura original para lograr dos objetivos: minimizar el impacto de la construcción y mantener la esencia e historia de la vivienda.
Para fomentar la conexión con el entorno y la luz, se planteó una nueva localización para el salón, que ahora ejerce como centro de actividades para la familia. Elevado sobre una gran roca de granito, queda envuelto por la luz y la naturaleza a través de unos grandes ventanales a sur y a este, desdibujando los límites entre interior y exterior.
El acceso principal a la casa se formaliza con un vidrio que penetra en el granito de la fachada antigua, ejerciendo como nexo entre lo antiguo y lo nuevo.
Conectados al salón, a lo largo de la fachada este, se ubican los espacios de cocina y comedor, sala de estar y despacho, generando una gran zona común para la interacción y la convivencia familiar.
La zona de cocina y comedor, separada del salón por una gran chimenea de acero, aprovecha un forjado preexistente sobre el que se sustituyó la cubierta, consiguiendo una mayor altura y la apertura de un lucernario de grandes dimensiones que permite la entrada de la luz del sur.
La isla de cocina, construida en mármol con zona de barra para comidas informales, se erige como una pieza escultórica que precede al comedor.
La sala de estar, con el techo de la construcción anterior –mucho más bajo que los reformados–, da un aspecto más recogido al espacio. Al igual que el comedor, esta zona se prolonga hacia el exterior, disponiendo de un porche a modo de mirador sobre la propia parcela y el horizonte de la capital, donde se distingue el antiguo carácter de la vivienda.
Las terrazas se conectan con la piscina –ubicada en una zona inferior del terreno– a través de una escalera exterior que se adapta a la roca existente.
En la planta alta se situó el dormitorio principal, con baño en suite, terraza privada y vistas a El Escorial. Mirando hacia el bosque, se dispusieron el resto de dormitorios y una sala de estar.
En esta planta se realizaron esfuerzos por abrir ventanas con orientación sur, mejorando la iluminación natural y mimetizando los espacios con la vegetación y las vistas del exterior. También desde aquí se accede a la cubierta del salón, donde se genera otra zona de estar exterior. Un rincón que funciona como una atalaya sobre el entorno con unas vistas espectaculares, lugar para la conexión con la naturaleza y la reflexión.
Proyecto: ÁBATON. Arquitecto responsable: Guillermo Santos. Aparejador: Carlos Jiménez. Decoración y Amueblamiento: Miriam Arias.


































