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Tener una segunda residencia en Viladrau es un verdadero privilegio, y es que despertarse en semejante entorno natural no es algo que todo el mundo pueda disfrutar. Bien lo saben los protagonistas de esta historia, una pareja que decidió invertir en un refugio de montaña al que poder escaparse los fines de semana y durante las vacaciones.
Para transformar la vivienda –de 80 metros cuadrados– en su segundo hogar, contaron con los servicios del Estudio Nualart. El objetivo era dotar a los espacios de confort, practicidad y un ambiente agradable, así que se eligió el roble natural como material protagonista (tanto en el pavimento como para revestir algunas paredes), combinado con toques negros para hacer un guiño a la pizarra (un material muy común en las casas de montaña), y diferentes texturas con tejidos de tonalidades beige en las diversas estancias (como el sofá, el banco de la cocina y la ropa de las camas). ''Gracias al conjunto de estos materiales obtuvimos una clara sensación de calidez y confort'', explican los interioristas.
El proyecto de interiorismo dio forma a una casa que combina los estilos rústico y moderno.
La iluminación natural, presente en toda la vivienda, potencia la sensación de amplitud. Por otro lado, la iluminación integrada en diferentes puntos, marca los pequeños detalles y ayuda a crear la sensación de confort que se buscaba. Asimismo, gran parte del mobiliario se diseñó a medida por el estudio, consiguiendo una gran capacidad de almacenaje y revelando un interior tan práctico como exclusivo.
En el salón, destaca el mueble de la chimenea, diseñado a medida por el mismo interiorista para aportar singularidad a la estancia. Lo acompañan las piezas de mobiliario escogidas cuidadosamente, como el sofá modelo Silence de Joquer, la butaca Time de la misma firma, y la mesa de centro Thin de Ethnicraft. Tanto la lámpara de pie como la de sobremesa son el modelo Fad de Santa & Cole, y todas las telas y elementos de decoración fueron seleccionados por Ambits Decor.
El diseño de la cocina se realizó a medida para adaptarse a las necesidades de los propietarios, combinando el roble natural con la encimera y el pavimento de porcelánico negro. En la zona de office, la mesa de comedor y el banco también se hicieron ex profeso para el proyecto, y se complementaron con las sillas Casale de Ethnicraft.
El cabecero es el elemento más destacado del dormitorio principal. Para lograr que los listones de roble fueran los protagonistas, se jugó con diferentes profundidades y se empleó la luz indirecta para iluminarlos.
En el baño también reina el contraste entre la madera y los revestimientos de porcelánico negro.
Además de un dormitorio infantil, la casa dispone de una habitación multiusos que sirve como despacho y espacio de almacenaje al mismo tiempo gracias a los amplios armarios de suelo a techo.
En definitiva, esta vivienda rústica con toques modernos se ha transformado en un pequeño oasis perfecto para aislarse de la ciudad y disfrutar de la naturaleza en su máximo esplendor.
Proyecto e información: Cortesía de Estudio Nualart.































