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Antes de la reforma, esta vivienda que hoy luce como un loft industrial, estaba anclada en los años sesenta. Ubicada en el barrio madrileño de Delicias, la transformación fue llevada a cabo por el arquitecto Jorge Alonso en colaboración con los arquitectos y propietarios, Silvia Fernández y Miguel Palencia. Con la reforma integral se abordó la distribución compartimentada y carente de luz que caracterizaba el inmueble original. ¿La clave? Eliminar divisiones y crear un gran espacio abierto que albergara cocina, comedor, salón y zona de trabajo.
La vivienda se encontraba prácticamente de origen, con una distribución muy compartimentada que bloqueaba el paso de luz y con un largo pasillo que recorría todo el espacio.
Los propietarios buscaban un espacio que no solo reflejara su profesión y amor por el arte, sino que también satisficiera sus necesidades prácticas. Ambos teletrabajan, por lo que requerían un amplio espacio de trabajo y una zona social acogedora para recibir visitas.
La distribución se modificó completamente, eliminando toda la tabiquería y creando un gran espacio abierto que albergase la zona social. Esta última conecta con el dormitorio principal, girando en torno a un núcleo donde se encuentra la cocina abierta, los baños y el segundo dormitorio.
En cuanto a la decoración, el estilo no responde a una corriente específica –aunque hay un claro guiño al industrial–, pero el interiorismo está planteado bajo una paleta de blanco y negro, con suelos cerámicos alternando entre ambos tonos y revestimientos de paredes que siguen el mismo patrón. La simplicidad y la neutralidad definen el espacio, creando un ambiente libre, dotado de claridad y casi expositivo, destacando la colección de arte de los propietarios.
Las piezas de madera aportan calidez, junto a las icónicas sillas Cesca y el sofá Mae de Moradillo.
A la vivienda, que dispone de dos pequeñas terrazas, se accede por una amplia zona social que alberga recibidor, salón, comedor, cocina y zona de trabajo, y que recibe luz de ambas fachadas. Un cambio de color en el suelo, que contiene visualmente la zona de servicio, nos conduce desde el recibidor hasta el dormitorio principal, incluyendo la cocina abierta dentro de él, además de un segundo dormitorio y los dos baños.
Entre el dormitorio y la cocina, las cortinas plateadas actúan como divisores de ambiente, junto a un mobiliario que sigue líneas puras y sencillas.
En definitiva, este proyecto se erige como un testimonio de creatividad y funcionalidad, fusionando el arte con la vida cotidiana.
Proyecto e información: Cortesía de Jorge Alonso Estudio, junto con los arquitectos y propietarios, Silvia Fernández y Miguel Palencia.



























