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Enclavado en el histórico y encantador barrio del Born en Barcelona, este luminoso loft de doble altura, con 150 metros cuadrados más 70 de terraza, ha sido reformado por el estudio de arquitectura Gokostudio.
Con un estilo industrial, minimalista, urbano y acogedor, el objetivo de esta reforma ha sido sumar privacidad a los distintos espacios de la vivienda y así posibilitar la simultaneidad de actividades. ''Hemos querido mantener el carácter espacial que le proporciona la doble altura y la impronta de su cubierta vista; nuestro mayor condicionante era no triturar la espacialidad de este gran contender'', explican Bettina Koroluk y Claudio González, arquitectos y socios fundadores de Gokostudio.
Entre las estancias de la planta buhardilla y la planta principal, se han incorporado dos carpinterías trasparentes que aportan el filtro acústico, mientras los gruesos cortinajes correderos añaden filtro visual, solo cuando es necesario.
En la planta baja, en cambio, se ha buscado integrar la cocina al espacio principal para hacerla partícipe de la vida social y ampliar la superficie útil del comedor. Para ello, Gokostudio ha eliminado el baño que la bloqueaba, relegándola a un espacio en túnel, oscuro y apartado.
Ahora, esta cocina se abre al salón comedor con contundencia, equipada con una pequeña isla con dos taburetes altos.
Materiales silenciosos que revalorizan el pasado
La reforma busca, a través de una cuidada selección de materiales, poner en valor el sistema constructivo centenario del edificio. Como pavimento, se ha elegido un parquet de madera natural que, junto con la cubierta de vigas de madera original, aportan carácter y calidez.
El resto de los materiales son silenciosos: cumplen su función desde el punto de vista constructivo, pero no contaminan ni visual ni estilísticamente el conjunto. Con este mismo propósito, la paleta cromática escogida en gris, marrón, blanco y negro es esencialmente discreta, ningún elemento destaca más que otro.
El toque de estilo industrial, en claro homenaje al pasado del edificio, lo pone la escalera metálica que comunica las distintas plantas y su robusta estructura de hierro.
La elección de la luminaria escogida para el espacio en doble altura, completa el conjunto espacial: cables eléctricos negros dibujan geometrías en tres dimensiones que, a pesar de su gran tamaño, crean un efecto de transparencia sin sobrecargar el espacio.
Un oasis en medio de la ciudad
Por último, cabe mencionar la privilegiada terraza de 70 metros cuadrados para disfrutar del clima amable de Barcelona, donde una cocina de exterior se integra calladamente en la zona de comedor de verano, bajo una cubierta de cañas naturales. Lamas de madera natural configuran paredes, pavimento y mobiliario. Mientras que sillas y lámparas suspendidas de fibras naturales completan el conjunto.
''Los materiales naturales –piedra, ladrillo, madera– permiten que nuestra vista penetre en las superficies para que nos convenzamos de la veracidad de su materia. Dejándolos al descubierto, expresan la edad y la historia de la casa, del edificio. Esta pátina del desgaste añade al espacio la experiencia del tiempo'', explican desde Gokostudio, quienes aseguran que ''un espacio no se experimenta con una serie de imágenes visuales, sino en la presencia material y sensorial de sus luces y sombras, sus olores, la humedad, el oxígeno, la textura, el peso, la densidad y la temperatura de los materiales que la componen. El resto de materiales elegidos, son silenciosos, mínimos, para dialogar con la belleza esencial de las preexistencias, en un acto de gratitud y acompañamiento''.
Proyecto e información: Cortesía de Gokostudio.
























