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Cuando mides más de 2 metros, puede resultar algo complicado encontrar una vivienda que se adapte a tus necesidades espaciales. Sin embargo, el protagonista de esta historia, –un joven emprendedor de 2,04 metros de altura, exjugador de baloncesto–, lo tuvo muy fácil. El piso, ubicado en el Eixample, contaba con la base perfecta: techos de ladrillo altos y abovedados con vigas de madera, y carpinterías en el mismo material. Como fiel amante de lo clásico y lo moderno, el joven tenía muy claro lo que buscaba: un hogar con personalidad, práctico y funcional, con un espacio para almacenar su colección de libros sin recurrir a una estantería convencional. El estudio de interiorismo Jennifer García Studio se encargó de hacer realidad su sueño.
''Tras realizar un trabajo de investigación y descubrimiento de los gustos y aficiones del cliente, identificamos rápidamente su pasión por la mezcla de piezas clásicas y modernas, el arte urbano y el deporte que marcó su vida, el baloncesto. Así que metimos todo eso en una coctelera y diseñamos toda una propuesta de mobiliario y decoración marcada por un estilo ecléctico, con toques de color –aunque comedidos–, mobiliario restaurado y obras de arte alternativas, aportando una increíble personalidad a este espacio que es, sin duda, una auténtica narrativa de la vida y gustos de nuestro cliente'', cuentan desde el estudio.
El objetivo consistió en lograr que la vivienda fuera cómoda y funcional. Por ello, se realizó una cuidada selección de materiales y piezas que permitiesen generar un entorno muy cálido y acogedor, con toques gamberros y divertidos, acordes a la personalidad del cliente.
Para la gama cromática, se eligieron tonalidades neutras, dando la nota de color a través de complementos textiles y elementos auxiliares en azul Klein y amarillo mostaza.
En la zona de día se encuentran conectados el salón y el comedor, creando un espacio diáfano y abierto, con luz natural e iluminación artificial trabajada a través de apliques y lámparas de pie, permitiendo concebir un ambiente más relajado y distendido. ''Diseñamos unas cortinas a medida y un mueble de televisión liviano y minimalista, con unas patas conformadas por bloques de hormigón blanco efecto piedra, que permite albergar la extensa colección de libros de una forma más moderna y alternativa'', explica Jennifer García.
El recibidor carecía de personalidad y funcionalidad, por lo que se diseñó un colorido banco a medida a juego con el mueble del salón, y unos colgadores versátiles que permiten colgar tanto abrigos y mochilas, como raquetas y accesorios de deporte. Todo ello contrastado por un rincón compuesto de piezas clásicas restauradas, aportando un aire más fresco y juvenil, como el mueble-escritorio de los años 60 y la pintura original del barrio de El Born, con mucho peso y vida en los recuerdos de Martí.
El dormitorio principal se amuebló y acompañó de elementos a medida, siguiendo una paleta cromática en tonos verdes, más serena y relajada, que invita al descanso y la desconexión. En cuanto a la decoración, se buscó introducir guiños museográficos, como el cuadro con gorras.
Proyecto e información: Cortesía de Jennifer García Studio.































