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Cuando los propietarios de esta casa familiar situada en un pueblo costero, decidieron dejar de alquilarla para convertirla en su segunda residencia, se encontraron ante una vivienda que no reflejaba sus necesidades ni su personalidad. Su deseo era recuperar la ilusión por tener un espacio propio donde pasar las vacaciones, y la interiorista Marina Acosta se encargó de hacer realidad su sueño. ''Ya que el pueblo es costero, ella quería una decoración fresca, en tonos azules que emularan la tranquilidad y paz que transmite la proximidad al mar. Colores suaves, con texturas agradables y fresquitas para el verano''.
El salón comedor se decoró con muebles muy sencillos que combinan la madera y el color blanco para reflejar la luz natural que entra por los ventanales. Asimismo, los tonos blancos y azules se entremezclan con la calidez de los accesorios de fibras naturales y los textiles.
Para el comedor, Marina eligió una mesa blanca de diseño moderno, unas elegantes sillas con tapizado en pata de gallo y un par de lámparas suspendidas muy stylish. Un tip decorativo que nos ha encantado es el espejo con cuarterones que multiplica la luz y el espacio.
La cocina y los baños apenas se tocaron durante el proyecto de interiorismo. Con un poco de estilismo e ideas low cost, empleando muebles básicos de IKEA, Marina logró insuflar un aire nuevo a estas zonas.
La cocina de color blanco incluye un office muy cómodo.
En el baño principal, al no tener un mueble con almacenaje, se añadieron dos estanterías blancas con cestas de fibras a cada lado del lavabo.
La zona de juegos del pequeño de la casa se situó en una luminosa habitación, decorada nuevamente en tonos azules y amueblada con un sofá y un puf para ganar versatilidad. De este modo, el puf sirve de mesa auxiliar o reposapiés, pero también puede convertirse en un cómodo asiento en caso de necesidad. Además, para darle estilo y personalidad a la pared, se escogió un bonito papel pintado con rayas azules.
Por otro lado, la habitación también necesitaba una zona de trabajo, que se solucionó con un escritorio y una estantería de líneas nórdicas de Kave Home, en metal blanco y madera, acordes al interiorismo.
El deseo de los propietarios para el dormitorio juvenil era que el blanco fuese el protagonista, así que se eligió este color como base y se combinó con mobiliario de madera y pequeñas pinceladas de tonos azules muy suaves, siguiendo el estilo del resto de la vivienda.
En el dormitorio principal, se decidió añadir un poco más de color para darle vida a la estancia y crear un espacio alegre, pero que también invitara al descanso. Todo ello combinado con textiles ligeros como el lino de las cortinas, los estores y la ropa de cama.
La pieza estrella es el cabecero de madera y rejilla de ratán.
Proyecto e información: Cortesía de Marina Acosta.

































