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El estudio EBC Interiores, y la interiorista Laura Terés, se aventuraron en un cambio integral de distribución en este piso de los años setenta en el barrio de Les Corts, Barcelona. El objetivo: convertir la zona de noche en la zona de día, creando en esta última un amplio espacio abierto que integrase el salón-comedor y la cocina. La cocina se diseñó como el epicentro del hogar, con una gran isla central anexa al office que permite a la familia llevar a cabo un montón de actividades diversas.
Antes, la sala de estar y el comedor se enfrentaban a la calle, pero, con la reforma, ambas estancias se trasladaron junto al patio, ganando luminosidad.
El mobiliario de la cocina, elegante y sofisticado, se concibió con materiales que fluyen armoniosamente por toda la estancia, como la madera o el mármol que reviste la isla, la encimera y el frente.
En el lado externo de la isla, se construyó una hornacina con dos alturas para utilizar como botellero y almacenaje de los libros de cocina.
El baño de los niños se ubicó donde anteriormente estaba la cocina, y dispone de una salida a un pequeño patio interior donde se encuentra el lavadero. El inodoro y la ducha están en el mismo espacio elevado con un escalón y quedan divididos por una mampara fija de cristal.
''Quisimos dar un toque divertido con las juntas de los azulejos en color caldera'', dicen las interioristas..
Los dos dormitorios infantiles siguen la misma línea nórdica y minimalista. Ambas estancias cuentan con armarios empotrados y escritorios a medida, creando espacios atemporales en tonalidades neutras para poder jugar con colores en la ropa de cama.
El dormitorio incluye baño en suite y vestidor. Para aportar mayor calidez y naturalidad a la habitación, se eligió un cabecero de lamas de madera con mesitas de noche integradas, y apliques de color negro que marcan el contraste y permiten aprovechar mejor el espacio de las mesitas.
El vestidor sigue la misma estética minimalista que el resto de la vivienda, se trata de un pasillo flanqueado por armarios de color gris suave con unos originales tiradores negros. En el baño, los colores son los mismos que están presentes en el interiorismo general, con el toque de alegría de la tonalidad caldera en el frente de azulejos del lavabo.
Gracias a la reforma, la vivienda abandonó la nostalgia de los años setenta y se convirtió en un hogar moderno, cálido y funcional.
Proyecto e información: Cortesía de EBC Interiores y Laura Terés.







































