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Los edificios del ensanche de Barcelona poseen una belleza única. La mayoría son fincas regias, con amplias viviendas protagonizadas por techos altos y artesonados, suelos hidráulicos o de parqué en espiga, y grandes balcones con vistas al exterior. En definitiva, un sueño hecho realidad para los amantes de lo clásico. Así es este piso de 170 metros cuadrados, reformado y decorado por el estudio de interiorismo Mengíbar Blanco. Gracias a su estructura circular y mayoritariamente exterior, la vivienda goza de mucha luminosidad natural.
''Se trata de una finca regia del 1920 con molduras, y eso nos enamoró. Techos altos, ventanas de medio punto... Era un piso con mucha luz y posibilidades'', comentan Ana Blanco y Fran Mengíbar.
Después de ver algunos proyectos del estudio Mengíbar Blanco en viviendas similares a la suya, los propietarios decidieron contactar con los interioristas para recuperar los aires clásicos del inmueble que se habían perdido en una anterior reforma, y al mismo tiempo, darles un toque actual. ''Buscábamos un estilo clásico pero actual, que perdurase en el tiempo, combinando la estética con la funcionalidad y pudiendo añadir las instalaciones sin alterar los espacios'', explican.
La decoración encontró en los techos altos con molduras, en la luz natural y en suelo de madera, grandes aliados a la hora de lograr ese estilo clásico actualizado. Muchos de los muebles y los elementos del interiorismo eran de los propietarios, pero muchos otros fueron adquiridos en anticuarios como Antrazita o Carina Casanovas.
En el salón, las paredes con boisserie pintadas en blanco cálido, la chimenea con el marco de mármol que ahora tiene un uso meramente decorativo, el rosetón que rodea la lámpara de araña y las piezas de anticuario, crean una estancia que homenajea el pasado señorial del edificio. A su vez, el lino del sofá y el mantel, añaden una dosis de frescor. Cabe destacar también el contraste entre la silla de Carina Casanovas y la daybed vintage, situadas frente a frente.
La cocina de color blanco y con isla central, es una de las estancias más impresionantes del piso, ya que goza de unas vistas privilegiadas a la Sagrada Familia. Todo el mobiliario fue realizado a medida por el carpintero del estudio. Además, para reforzar el espíritu clásico y elegante, se eligieron encimeras y frentes de mármol, tiradores de níquel, y un suelo de mármol blanco y negro tipo damero.
Para el office, se seleccionaron unas originales sillas de los años sesenta de Carina Casanovas y una mesa estilo Tulip, rompiendo con el look clásico para aportar un aire más contemporáneo. ''El mobiliario es pura mezcla, moderno y de anticuario. Las paredes son lienzos en blanco y cualquier pieza luce mucho'', afirman los interioristas.
En el dormitorio principal, llama la atención la pared del cabecero, decorada con molduras en forma de cuarterones en un cálido color blanco. La persiana veneciana combina con unas cortinas de lino que caen elegantemente sobre el suelo. También de lino es la ropa de cama, así como el tapizado de la butaca. Las lámparas son de la firma Other Lámps, y las mesitas de noche de Carina Casanovas y Antracita.
En el baño, el mármol y el mueble de lavabo de diseño clásico, contrastan con un atrevido papel pintado con motivos exóticos sobre una base oscura, a juego con el aplique y el espejo.
Proyecto e información: Cortesía de Mengíbar Blanco Estudio.


























