- Las 60 casas de campo más bonitas que vas a ver hoy.
- 25 ideas para decorar tu casa de vacaciones en la playa.
- Las 20 casas con jardín más bonitas que puedes ver: modernas.
Convertir una segunda residencia en un segundo hogar puede parecer un desafío cuando no queremos hacer una reforma integral de la vivienda. Sin embargo, en cuestiones de inmobiliaria todo es posible, y este proyecto de la arquitecta Núria Selva Villaronga así lo confirma.
Los propietarios acababan de adquirir la casa para veranear en familia cerca de la playa. Su intención era sentirse como si estuvieran en su hogar habitual, así que la intervención se centró en realizar una reforma parcial con un interiorismo de calidad, siguiendo un estilo moderno con un toque mediterráneo y prestando la máxima atención a los detalles.
Tip de la reforma: al mantener el pavimento cerámico de toda la casa, se colocaron muchas alfombras para dar calidez a los espacios. Estas, junto al resto de los tejidos naturales y el mobiliario de madera, aportan el punto de calidez característico del mediterráneo. Además, los techos y las paredes se revistieron en tonos piedra.
En la planta superior, la reforma consistió en quitar un fragmento de pared en el salón y en el recibidor para dar mayor amplitud a ambos espacios. Ahora, además, tanto el salón como la cocina se pueden independizar del recibidor y de las habitaciones si es necesario mediante una gran puerta corredera que se diseñó a medida para el proyecto.
En el salón, se diseñó también un mueble para la tv con un estante que une la línea superior de la pared que se eliminó con el mueble y la guía de la puerta corredera.
En el dormitorio principal, el cabecero y una de las mesitas de noche se diseñaron en DM lacado blanco, con apliques de lectura integrados.
La otra mesita se eligió de madera con el sobre redondo para generar contraste y acentuar la asimetría que ya tenía la habitación con el techo inclinado. Asimismo, las lámparas y las láminas decorativas sobre el cabecero también potencian la simetría intencionadamente.
En la habitación de los niños se diseñó una gran tarima de madera lacada con las dos camas, con almacenaje con cajones en la parte inferior, y distintas hornacinas para poder almacenar libros u otros objetos. También se diseñó un estante superior, y para completar la decoración, esta zona de la habitación se empapeló con un modelo infantil con dibujos de animales, con base blanca y alegres toques de color.
En el jardín, aparte de quitar todos los elementos que se habían quedado obsoletos y adecuar el paisajismo, se construyó una pérgola a medida para tamizar los rayos del sol, y se compraron mesas y sofás de exterior.
En la planta baja se realizaron dos habitaciones de invitados que dan a un jardín más pequeño. En el dormitorio más grande se hizo un cabecero a medida, con un escritorio integrado en un lado y una mesita de noche en el otro, todo lacado en blanco para seguir la línea de la vivienda.
En la otra habitación se decidió colocar un sofá cama y un sistema de estantería-escritorio industrializado, muy cómodo y funcional.
Tras el proyecto, la vivienda exhibe un interiorismo moderno pero atemporal, despertando sensaciones de calma con solo entrar en ella.
Proyecto e información: Cortesía de Núria Selva Villaronga. Estilismo: Mar Gausachs.
























