- La casa prefabricada de AliExpress ya está a la venta
- Las 60 casas de campo más bonitas que vas a ver hoy
- Casas modulares y prefabricadas, económicas y sostenibles
Un terreno con bastante inclinación, repleto de pinos y encinas y cubierto por un manto verde propio de la primavera, fue lo que los arquitectos Ignacio de la Vega y Pilar Cano-Lasso, del estudio delaVegaCanolasso, se encontraron la primera vez que visitaron este enclave. Un entorno que respetar y potenciar. Con identidad y características propias.
El claro de luz entre los pinos dibujó incluso su dimensión, marcando unos límites que no crecieron con el deseo de mantener todos los árboles y alterar lo mínimo posible el terreno. La casa se proyectó con naturalidad, sencilla y agradable; cerrada a la calle y abierta al paisaje, incorporando el entorno. Un refugio que funcionase como un gran porche donde estar protegido, a cubierto en mitad de la naturaleza.
''Pensamos que la manera de tocar el terreno lo mínimo posible era a través de un sistema industrializado. Pero a la vez queríamos incorporar la gracia y los matices de la obra tradicional, así que combinamos módulos tini® totalmente fabricados en taller con muros de ladrillo manual encalados'', explican los arquitectos.
El salón, el comedor y la cocina también se plantearon como un módulo abierto
Con el objetivo de que los materiales dejen ver el paso del tiempo, estos se dejaron al natural
Para transmitir la máxima serenidad, en el interior se utilizaron tonos amables, maderas de abedul en el estudio y contrachapado de pino en el resto, combinados con suelos de piedra caliza en bruto con un despiece irregular. Los toques de color los aporta el mobiliario.
Acompañando la pendiente natural, traviesas de pino y grava dan vida a la escalera que serpentea entre los troncos de los pinos.
El jardín es en esencia el pinar existente completado con varios arces y liquidámbar que le dan el cambio de color con las estaciones y ese verde fresco que tiene la hoja caduca. ''Hemos plantado además higueras, limoneros y naranjos y construido una alberca en la parte baja del jardín, donde se recoge el agua de lluvia y crecen azucenas acuáticas y calas. Gracias a un fino caño de cobre, podemos escuchar el murmullo del agua desde la terraza'', cuentan desde el estudio de arquitectura.
''Hay una clara influencia en el diseño de esta casa y en nuestro trabajo en general de las Case Study Houses, grandes ideas ejecutadas con poco. De esta manera buscamos lo esencial, que la arquitectura sea lo menos importante del jardín, una casa que sea un porche, un espacio protegido desde el que disfrutar el paisaje'', concluyen los arquitectos.
Arquitectos: delaVegaCanolasso / Ignacio de la Vega + Pilar Cano-Lasso.



























