Las casas de los interioristas siempre llaman especialmente la atención, quizá por poder descubrir cómo ha decidido decorar su hogar alguien que se dedica a ello cada día. En esta ocasión, estamos seguros de que el resultado te encantará. Se trata de la casa de Yana Schafer, cofundadora del estudio Malyev Schafer. Ubicada próxima a Nueva York, la vivienda –construida por el arquitecto Lawrence Stern en 1974– es el refugio de la interiorista, su marido y sus tres hijos. Para honrar los orígenes setenteros de la casa, Yana mantuvo la estética vintage con elementos del mid century y piezas contemporáneas como obras de arte abstracto.
El diseño de esta casa familiar supone un homenaje a la arquitectura y la decoración de los años 70
En el exterior, la fachada de lamas de madera en color negro queda integrada en la vegetación, como si formase parte del paisaje natural. A través de amplios ventanales y diversas terrazas se genera una conexión interior-exterior muy acorde al entorno, que culmina en una gran piscina con forma orgánica.
"En cuanto vimos la casa, nos enamoramos de su estética de mediados de siglo de la costa oeste, con su atrio central de vidrio estilo Richard Neutra", recuerda Yana.
''El día que vinimos a ver la casa por primera vez, descubrí que el comedor original combinaba una mesa de Paul Evans con un juego de sillas de los años 70 de Directional'', dice Yana. ''Eran exactamente las mismas sillas de comedor tapizadas en nogal que compré un año antes para nuestro propio comedor, solo que en una tela diferente. Mi esposo y yo siempre hablamos de señales, y para mí esto fue una clara señal de que la casa era nuestra'', comenta Yana con ilusión.
La cocina es deslumbrante de principio a fin gracias al color blanco de los armarios junto con los revestimientos de mármol y los accesorios dorados.
Su distribución es abierta e incluye un office compuesto por una mesa Tulip blanca acompañada de varias sillas de forja muy originales con asientos tapizados. Asimismo, el office se sitúa junto a una de las terrazas, pudiendo abrir y cerrar las puertas en función de las necesidades del momento.
En la planta baja, la familia cuenta con otra sala de estar dedicada al entretenimiento
El dormitorio de la interiorista y su marido es tan amplio que incluye una zona de estar y acceso privado a la terraza. Los muebles de color crudo potencian la claridad de la habitación, en la que también encontramos muebles que son tendencia absoluta, como el sofá curvo con tapizado bouclé.
La habitación infantil resulta elegante y funcional, con una litera de madera en acabado natural y un papel pintado que combina el beige y un azul intenso.
Proyecto e información: Cortesía de Malyev Schafer.




























