- Un piso minimalista en blanco y madera.
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El constructivismo fue un movimiento artístico y arquitectónico que nació en Rusia en el año 1917. En el terreno de la arquitectura, se definía por la austeridad, reflejando el espíritu de la sociedad industrial y el urbanismo moderno. Y este movimiento fue el que sirvió de inspiración a las interioristas Snezhana Tcutcaeva y Evgeniya Dubrovskaya en el diseño de este piso de 70 metros cuadrados.
Un hogar joven con raíces históricas
Ubicada en Moscú, la vivienda pertenece a un joven que quedó prendado de su ubicación, su tamaño y sus espectaculares vistas desde la ventana del dormitorio al monumento de la arquitectura vanguardista de la década de los 1930: la casa-taller del arquitecto Konstantin Melnikov. Así, la Casa Melnikov se convirtió en la inspiración para el diseño del interiorismo, protagonizado por las líneas limpias, las formas geométricas y el color blanco propio del constructivismo.
La reforma comenzó con un cambio de distribución para adaptarse a la vida activa de un joven en el centro de la ciudad. A la derecha de la entrada se encuentra una zona privada con un dormitorio y un amplio baño, y a la izquierda se sitúa la zona principal con el salón y la cocina-comedor.
El vestíbulo del piso es pequeño y cuenta con muebles sencillos, pintados del color de las paredes. Sin embargo, detrás de todas las paredes se esconde una gran cantidad de espacio de almacenamiento.
El salón y la cocina están separadas por un amplio cerramiento en color vino que aporta elegancia, mientras las puertas acristaladas añaden ligereza visual y solo dividen parcialmente la cocina de la sala de estar.
Para el salón se eligió un sofá de doble cara y se diseñó un extenso banco, donde puede acomodarse fácilmente un gran grupo de gente a lo largo de las ventanas.
La cocina se planteó con isla central, de acuerdo con el tamaño del espacio. Aparte del almacenaje, incluye un área tipo office ideal para el día a día.
La obra maestra de la cocina es el armario de madera maciza enrejada, pintado en su interior en un delicado color limón. Las puertas del armario se pliegan como un acordeón con el objetivo de facilitar el uso de la isla.
Una de las ventajas indiscutibles de la vivienda es la presencia de una gran cantidad de ventanas y alféizares bajos. No solo son cómodos para sentarse, sino que también tienen compartimentos para libros y enchufes, pudiendo crear una pequeña biblioteca o encendiendo una lámpara para crear ambiente.
Para el dormitorio también se diseñaron muebles funcionales. La cama, con un cabecero rectangular de madera, incluye mesitas de noche cuyos tiradores sirven también de sujetalibros. Por otro lado, la puerta del baño en suite se encuentra entre los armarios empotrados, fusionándose con el color de las paredes.
Hay tantos muebles empotrados e independientes en la vivienda, hechos a medida según los bocetos de las interioristas, que todo el proyecto se parece a un traje perfectamente adaptado a una forma arquitectónica específica.
Proyecto e información: Cortesía de Snezhana Tcutcaeva y Evgeniya Dubrovskaya. Estilismo: Yes We May.



























