Las reformas siempre son bienvenidas, y es que gracias a ellas nuestra calidad de vida se puede incrementar hasta límites insospechados. Eso es justo lo que les pasó a los propietarios de esta casa rústica con paredes de piedra y mucho encanto en País Vasco. La familia se dio cuenta de que necesitaba un cambio, ya que había zonas que no se adaptaban a sus necesidades o que obstruían la circulación. Por eso, el objetivo del proyecto fue crear un hogar más práctico y con mucha luz, pero sin hacer grandes cambios.
''Reformamos los baños y la cocina y abrimos un ventanal que comunicaba el salón con la cocina. Cambiamos el suelo de toda la casa y pintamos todo'', confirma Amaia Elias, interiorista y fundadora de Amai Studio.
Uno de los elementos que más destacan en la casa es su largo pasillo, motivo por el que era necesario dotarlo de 'gracia' y reducir visualmente el espacio.
La solución: colocar un friso a media altura y un papel pintado tipo lino de mitad para arriba.
Como las luces halógenas no iban a cuadrar con las puertas, la interiorista optó por darle calidez con una luz indirecta, aprovechando también los beneficios del papel. Además, la puerta de la cocina que está conectada con el pasillo es acristalada, por lo que la luz natural de la cocina también llega a esta zona.
La entrada dispone de un banco para cambiarse los zapatos y un armario para dejar las chaquetas al llegar a casa. En la parte baja tiene un hueco para dejar los zapatos que además se aprovecha para guardar el robot de limpieza.
El mayor cambio de la casa ocurrió en la cocina, que pasó a ser una cocina moderna con península y una encimera de piedra natural, especial y única.
Esta cocina permite tener diferentes zonas en una misma estancia y con una buena circulación.
''Las niñas querían sí o sí un banco en el comedor y también una zona de barra con taburetes. Fue bastante complicado porque el espacio era muy reducido, pero al final mediante una buena distribución lo conseguimos'', afirma Amaia.
La mesa del comedor tiene una pata oblicua para que el acceso al banco sea mucho más cómodo. Además, los cojines están hechos a medida para que cuadren bien y el banco se pueda abrir con facilidad, ya que incluye almacenaje.
ESPACIOS ABIERTOS CON MUCHA LUZ
Para aumentar el espacio de la cocina, la interiorista aprovechó una parte del pasillo anterior. De este modo, para entrar en el salón hay que pasar por la cocina primero, algo que también ayuda a mejorar la comunicación entre los familiares.
En el salón, la distribución del sofá y la butaca crean un círculo imaginario que favorece la conversación.
Las habitaciones infantiles son muy distintas entre sí. Una cuenta con la cama abatible, escondida tras un frente de madera que por el día se convierte en un banco. La otra incluye una cama nido y está decorada en verde y blanco.
El dormitorio principal es perfecto para disfrutar de esos domingos en los que te despiertas sin la alarma. Esa sensación de relax es la que quiso lograr la interiorista con la ayuda de las texturas de los textiles y la iluminación.
Los materiales naturales como la madera, el ratán o el lino vuelven la estancia más hogareña.
Un espacio tranquilo, luminoso y acogedor, además de cómodo. Es una habitación muy amplia que permite circular con mucha comodidad.
En el baño de la suite la funcionalidad, la simplicidad y la comodidad son los protagonistas.
La iluminación y los colores del baño transmiten mucha tranquilidad y hacen que sea acogedor.
Proyecto e información: Cortesía de Amai Studio.









































