Hoy te proponemos un proyecto de interiorismo diferente, mejor dicho, dos proyectos, porque la diseñadora de interiores y consultora oficial de Marie Kondo, Amaia Elias, tuvo que planificar la decoración de dos casas para dos hermanos con personalidades muy distintas. Cuando veas las imágenes te preguntarás, ¿cómo es posible que dos viviendas en las que se repiten los materiales pueden ser tan diferentes? Aunque los clientes son hermanos, cada uno tiene su personalidad, sus pertenencias, manías y necesidades, y de la mezcla de estos factores salen los diseños de estos dos hogares.
Una de las viviendas tiene un diseño nórdico, mientras que la otra es de estilo industrial.
La interiorista se propuso jugar con los materiales para el diseño de ambas casas, mezclando los tonos negros del Fénix con tonos blancos, madera y hierro, creando un hogar llena de personalidad, pero a la vez atemporal.
El único color empleado en ambas casas es el mostaza.
Uno de los hermanos le da mucha importancia a tener una entrada bien organizada, ya que, según él, le cuesta mucho ser ordenado y tener un sitio para cada cosa. Por ello, lo primero que pusieron fue un pequeño estante de Treku donde el cliente puede dejar el móvil y las llaves al entrar.
También tiene la costumbre de cambiarse los zapatos por zapatillas de casa nada más llegar. Es por eso que Amaia instaló un banco hecho a medida para cambiar los zapatos y tener un sitio donde guardarlos. Este mueble también lleva incorporado un hueco para la Roomba, un aparato que se ha convertido en un indispensable en nuestros hogares.
El otro hermano, siendo más ordenado, prefiere tener espacios abiertos y un recibidor más discreto, dándole importancia al salón y la cocina al entrar. Aun así, puso un taburete debajo de la consola para dejar las zapatillas cuando llega de andar en bici, ya que ese calzado no es el adecuado para estar por casa.
Un hermano pasaba mucho rato con sus amigos en casa, cenando y celebrando, así que Amaia le quiso dar la máxima importancia a una mesa grande con espacio suficiente para acoger a más comensales. En cuanto a la cocina, se dejó el mínimo espacio necesario para cocinar.
Sin embargo, el otro hermano tenía una relación y estilo de vida más familiar. Por eso, en vez de darle tanta importancia a la mesa, prefirieron fijarse más en el día a día, dejando espacio para cocinar con comodidad y en familia y optando por taburetes para crear un ambiente más informal y relajado.
En cuanto a la iluminación, la interiorista escogió una luz indirecta para momentos más relajantes e íntimos.
Aunque los dos hermanos eligieron el mismo sofá, lo han querido combinar de una manera muy distinta. Uno es mostaza, un color llamativo y con personalidad. En cambio, el otro tiene un color más neutro y suave.
Según Amaia, en una vivienda debemos tener cosas que son importantes en nuestras vidas y que nos generan felicidad. En el caso de la primera casa, al cliente le apasiona la música porque vive por y para ella.
En la otra casa dejaron un sitio para la bici, ya que es la pasión del cliente y nunca se atreve a dejarla en el garaje. La solución fue crear un hueco con una puerta corredera para colocarla dentro y que no se viera.
Ambos hermanos querían tener un espacio amplio y abierto en el baño, cosa que no estamos acostumbrados a ver. Es por ello que desearon incorporar el vestidor con el lavabo para cambiarse tranquilamente en el baño. En la primera casa pusieron la ducha y el inodoro aparte y en la segunda solo el inodoro.
Amaia quiso darle un toque especial a una de las casas, colocando cajas de madera, iluminaciones y plantas en el techo. Un detalle original y acogedor.
En la segunda casa, no quisieron invertir mucho y con un mueble de IKEA, una encimera de Leroy Merlín y un espejo de Maison du Monde, quedó un baño espectacular gracias a la mampara de perfil negro.
Proyecto e información: Cortesía de Amai Studio.






















































