El estudio de interiorismo Espejo y Goyanes ha vuelto a conquistar nuestros corazones deco con uno de sus últimos proyectos, ubicado en la madrileña calle de Joaquín Bau. Se trata de un elegante piso que está decorado utilizando diversos materiales, dando lugar a una atmósfera fresca y atemporal con contrastes de color que sorprenden por su sofisticación.
El interiorismo se define por un toque clásico y moderno con el uso de diferentes técnicas que consiguen aportar luz y vitalidad a cualquier espacio.
Estos contrastes de color se pueden apreciar desde el recibidor, donde el menta, que protagoniza armarios y paredes a través de un papel pintado con textura, convive con el gris, empleado en el suelo de madera de lama ancha.
Por otro lado, el rodapié aporta un aire fresco a la casa con su diseño bicolor, que junto con el sofá curvo blanco y la mesa de mármol en tono rosado, conciben una armonía cromática que resalta con la fibra natural del biombo.
Además, este proyecto destaca por el estilo personal de las diseñadoras. La reforma, tanto de la estructura de la vivienda como de su interiorismo, está enfocada en la luminosidad y la fusión entre lo estético y la funcionalidad.
Este espacio tan armónico es creado a partir de la mezcla entre la luz natural, que aporta la posición de la vivienda, y la combinación de antigüedades, obras de arte y muebles hechos a medida.
Destaca también la selección de materiales naturales. Estos incluyen piedras, maderas nobles, metales y telas naturales que, unidos a la gran presencia artística, dan como resultado un espacio divertido y elegante.
En la zona del office, un papel pintado con motivos geométricos se convierte en el perfecto telón de fondo con espíritu vintage para las comidas informales.
En el dormitorio principal, se dispusieron dos estanterías a ambos lados de la cama a modo de pequeña biblioteca. Un recurso cuanto menos original para aprovechar el poco espacio de esta zona.
Los papeles pintados también son protagonistas en las habitaciones juveniles, ambas decoradas con estilo moderno y el mismo escritorio con silla de borreguito. Esta última es tendencia en el diseño nórdico.
Sin duda, esta renovación ha convertido el espacio en una casa atemporal, fácil y resolutiva. Una manera de vivir el día a día con los más pequeños, que junto con la redistribución de la planta, permite adaptarse a las necesidades de la familia.
Proyecto e información: Cortesía de Espejo y Goyanes.





























