Este dúplex de 150 m2 es el hogar de una familia con dos niños. Se encuentra en un edificio construido en 1850 en el centro de Moscú, así que el entorno es realmente privilegiado. Los arquitectos Natalia e Ivan Trofimovy, de Blockstudio, planificaron el interiorismo desde cero, concibiendo una vivienda muy luminosa con espacios amplios y contemporáneos, adaptados a las necesidades de la era moderna. Todo ello en una gama de tonos neutros que resulta muy acogedora y que contrasta con los muebles elegidos para la decoración, en su mayoría procedentes de anticuarios. Se trata de una forma muy ingeniosa de crear un relato, una historia que acontece entre las cuatro paredes.
En la planta baja se encuentran las zonas comunes, y en la segunda planta están los dormitorios y los baños. Entre los materiales elegidos, destaca la madera de los suelos, realizados con tablas anchas que alcanzan los 6-7 metros de largo. También utilizaron piedra caliza de Crimea para terminar las chimeneas de ambas plantas, así como los alféizares de las ventanas.
La lámpara es la estrella de la cocina, diseñada en gris con acabado mate para generar más contraste.
La librería de latón se situó de suelo a techo y de lado a lado del salón, transformándose en una pieza escultórica a la par que funcional.
Los baños siguen la misma estética, con un enfoque arquitectónico minimalista que se expresa a través del mármol griego Skyros, muy decorativo.
La escalera se diseñó como una pieza que queda integrada en las paredes, mimetizándose con su color. Para aprovechar el hueco útil bajo esta, se instaló un armario que ofrece mucho espacio de almacenaje.
''La belleza de los objetos de principios del siglo XIX nos recuerda la sutileza con que trabajaban los artesanos en esa época'', exponen los arquitectos.
Sin duda, nos encontramos ante una casa perfecta para las almas antiguas. ¿Estás de acuerdo?
Proyecto e información: Cortesía de Blockstudio. Estilistas: Daria Ishkaraeva y Ekaterina Yakovleva.

























