Pasar el fin de semana en una cabaña o una casa rural es, probablemente, uno de los planes más relajantes que existen. ¿No sería fantástico desconectar en tu propio hogar como si estuvieras en medio del campo? Pues eso es exactamente lo que ha logrado la casa Baldatze con su estilo nórdico pero a la vez rústico.
Aunque está ubicada en el centro de la ciudad, cuando entras por la puerta cualquiera diría que te encuentras en pleno bosque. Los propietarios, una familia con dos niños pequeños y muy activos, querían recrear esta sensación cuando decidieron reformar la casa. Buscaban algo cálido y acogedor pero a la vez muy funcional. El equipo de Amai Studio se encargó de hacer realidad su sueño.
La madera es el material más importante en toda la vivienda. Junto con la luz natural que accede a través de las ventanas, es la 'culpable' de concebir unos ambientes tan cálidos y acogedores. Además, no es habitual que un piso de ciudad cuente con techos de madera, por lo que resulta aún más especial.
Al tratarse de una familia con dos niños pequeños, la comunicación entre los distintos ambientes era esencial. De este modo, la cocina se planeó totalmente abierta al salón, repitiendo colores como el blanco y el beige en toda la estancia para poder mantener la armonía entre cada uno de los espacios.
Como para los padres no hay nada mejor que trabajar mientras charlan con sus niños o les ven jugando en el salón, se decidió aprovechar el bajo de las escaleras para diseñar una zona de trabajo. Aparte de ganar un rinconcito para concentrarse y trabajar tranquilamente, así se aprovecha al máximo el espacio.
En cuanto a los tonos, se optó por una gama neutra y atemporal que resista al paso de las modas.
Junto a la cocina se colocó un mural muy especial para los propietarios, ya que se trata de una foto que sacaron durante un viaje a Cuba.
Aunque los niños tienen un espacio para jugar en el salón, su habitación es la zona de mayor intimidad.
Pasa lo mismo con la habitación de los padres. El ambiente acogedor de esta habitación se refleja en las flores secas y en el tacto de las fundas de la cama. Un espacio tranquilo con buenas vistas y mucha luz.
Proyecto e información: Cortesía de Amai Studio.




























