Con una hija pasando por la adolescencia, la joven familia propietaria de esta casa de 200 m2 deseaba darle a su hogar un concepto abierto que les permitiera moverse libremente, sacando partido de cada rincón. Dicho y hecho: la arquitecta Marilia Pellegrini se puso manos a la obra para diseñarles una vivienda a medida.
De este modo, la cocina se integró en el salón y el comedor, dando lugar a un amplísimo espacio decorado con paneles lacados en blanco, detalles de latón envejecido y acabados en bronce que aportan distinción y elegancia, junto con la elección de piezas icónicas del diseño brasileño en el mobiliario.
Mostazas, verdes y marrones también tienen cabida en el interiorismo, en elementos como sofás y sillones.
El dormitorio principal se separó del vestidor a través de una estantería de madera de suelo a techo que actúa como cabecero y librería en sus extremos.
La habitación de la adolescente se diseñó en tonalidades neutras y sosegadas con presencia de madera y pequeños toques de color púrpura.
Proyecto e información: Marilia Pellegrini Arquitetura.





























