La mayoría de la gente, cuando busca un piso para comprar o alquilar, no suele plantearse vivir en un primero, y es que si la calle ya es oscura de por sí, la primera planta del edificio puede convertirse en el nido de Drácula.
Pero la cosa cambia cuando, frente a la vivienda, se dispone una zona deportiva que riega de luz cada rincón.
La reforma integral de este piso familiar situado en un antiguo edificio de Valencia, contó desde el principio con el privilegio de su ubicación. De este modo, las estancias principales de la casa se volcaron a esa manzana llena de luz natural, y el resto de espacios se organizó orientándose hacia las dos fachadas restantes.
La cocina se extiende al patio trasero mediante una ampliación de elementos desmontables que duplican la superficie de esta estancia captando más luz natural .
Para restar zonas de paso, se diseminó el baño principal quedando el lavamanos doble como una pieza escultórica que se aprecia al pasar al dormitorio.
Proyecto e información: Cortesía de Destudio.


























