Los propietarios de esta vivienda en Granada, un empresario y una nutricionista especializada en embarazadas, ansiaban renovarla con vistas a la familia que piensan formar en un futuro próximo. La reforma, obra del arquitecto Álvaro Oliveros, consistió en unir dos pequeños apartamentos de planta simétrica, de aproximadamente 55 metros cuadrados, con el objetivo de generar un espacio común y versátil donde se pueda disfrutar de las diversas actividades del día a día.
En planta, uno de los apartamentos se vació al completo, creando así un generoso espacio central que alberga cocina, salón y área de trabajo. Esta zona conecta de manera amable y abierta a través de un ventanal continuo con el área exterior. Transversalmente se modificaron las estancias existentes sobre el espacio simétrico para concebir dos baños, una habitación principal y una habitación infantil, así como espacio de almacenaje.
En cuanto al interiorismo, el estilo de los clientes apuntaba al nórdico, pero no un nórdico convencional, sino a uno más sofisticado y trabajado en el que todo estuviera conectado, interior y exteriormente.
El salón y la terraza deberían parecer la misma estancia. De ahí que todos los muebles sean en madera de roble, con mucha vegetación y en su gran mayoría tonos neutros, a excepción de las pinceladas de burdeos.
La cocina abierta de alta gama permite que se pueda trabajar libremente en ella sin quedarse aislados de los demás.
Al estar en Granada, la terraza resultaba imprescindible. Por ello, se diferenciaron tres zonas exteriores: un espacio de relax con hamaca, sofás y una gran televisión dentro de un mueble de puertas plegables; un rincón compuesto por una mesa alta con taburetes para desayunos y comidas ligeras; y un área de comedor bajo un haz de guirnaldas vintage para recibir a amigos y familiares.
La zona de trabajo está protagonizada por roble, vegetación y calefacción. Mediante este diseño se crea una zona de oficina confortable y una iluminación de ambiente ideal para la noche.
En cuanto al dormitorio, los propietarios buscaban algo muy simple y relajado.
Interiorismo, estilismo y dirección: Aida Carrillo. Arquitecto: Álvaro Oliveros






































