En este dúplex familiar ubicado en Leganés y adquirido por sus propietarios hace más de 20 años, la reforma integral tuvo como objetivo configurar una nueva distribución de las estancias más acorde a sus vidas, con espacios mucho más amplios donde la luz natural penetrara. La cocina, antes independiente y sin apenas luz, ahora se deja ver tímidamente desde el salón mediante una vidriera de madera lacada diseñada a medida para el espacio. Los armarios en color blanco sin tiradores, exhiben sus líneas limpias y modernas junto al salpicadero de mármol y a las baldosas geométricas del suelo. El horno y el microondas, dispuestos en columna, permiten aprovechar aún más el espacio de almacenaje.
Madera de roble y lacados en tonos claros son los materiales con los que se van jugando en las diferentes estancias, aportando toques de color con el textil. En el salón-comedor, la librería, la vitrina y el mueble de TV se diseñaron a medida por el estudio. Esta zona resulta muy cálida gracias al uso de la madera y a la mezcla de tonos neutros como el gris, con otros acentos verdes e incluso mostazas.
El dormitorio principal dispone como eje central el cabecero de cama, el cual separa la estancia y tiene la doble función de almacenar y decorar.
Todos los armarios y muebles se diseñaron por el estudio y gozan del mismo hilo conductor que mezcla materiales como el roble y la laca blanca.
La buhardilla se ha dedicado al completo a los hijos, como si se tratara de un pequeño apartamento.
El espacio central al que se accede desde la escalera se planteó como una sala de televisión y despacho que comunica con dos dormitorios y un baño. Uno de estilo más tradicional para la hija (que ya vive fuera) o para los invitados de la familia, y otro para el hijo que aún reside en la vivienda familiar, dividido con una vidriera de hierro y cristal que se deja ver al completo desde la sala.
Proyecto e información: Cortesía de Blank Interiors.






























