Como no podía ser de otra manera, el estilo nórdico protagoniza el diseño de este apartamento de 50 metros cuadrados con un pequeño balcón en Gotemburgo, Suecia. Ubicada en un edificio de 1903, la vivienda mantiene intacto el espíritu señorial de la arquitectura de la época, presente en las molduras de los techos y en los amplios ventanales que bañan de luz natural las amplias estancias.
Los techos altos permiten que las paredes exhiban múltiples fotografías a color y en blanco y negro, como si de una galería de arte se tratase. Estas, junto a elementos decorativos que aportan elegancia, como los espejos barrocos con marcos dorados, generan un ambiente nostálgico que nos traslada años atrás.
Recibidor, salón, comedor y cocina se disponen en un mismo ambiente de concepto abierto, adaptado a las necesidades de la vida moderna.
Gracias a la altura de los techos, el dormitorio se proyectó sobre el salón en una especie de caja que no resulta claustrofóbica: la iluminación natural, el color blanco y las vistas al salón son la clave. A pesar de las reducidas dimensiones del apartamento, también hay espacio para un vestidor, construido bajo el dormitorio, y conectado con este a través de unas escaleras.
Los armarios de la cocina se eligieron en un suave color gris con los tiradores dorados y la encimera de mármol blanco. También en esta zona de la casa encontramos fotografías. Destacan el fondo de azulejos cuadrados en blanco con las juntas negras, y las lámparas doradas sobre la mesa del comedor.
El balcón, coquetamente decorado con una guirnalda de bombillas, ofrece un rincón estupendo para desayunar o incluso cenar al aire libre (cuando el tiempo lo permita). En definitiva, estamos ante el apartamento ideal para una parejita de millennials y cosmopolitas recién independizados, ¿no crees?
Información: Cortesía de Alvhem.




























