Inspirada en los chalés de montaña de los años 70, al tiempo que hace un guiño al kitsch de los antiguos campamentos de verano mediante el uso de colores y patrones gráficos, esta cabaña ubicada cerca del lago Tahoe se diseñó para una familia con tres hijos pequeños. ¡Vas a alucinar con lo espaciosa que es!
Comenzamos el recorrido desde el acogedor porche con zona de comedor y columpio, donde el elemento que más destaca es, en efecto, la fachada pintada de negro. Para potenciar el contraste entre acabados y materiales, la puerta de entrada se dejó con el color natural de la madera, como un adelanto del estilo rústico que protagoniza esta idílica vivienda en medio del bosque.
La planta principal se distribuye en un amplio espacio donde encontramos el salón, el comedor y la cocina, todos ellos integrados. El comedor, ubicado junto a los ventanales, queda sutilmente separado mediante la chimenea. El recibidor, anexo a la chimenea por el otro lado, se decoró con un par de butacas vintage con asientos de piel verde que reposan bajo la escalera. Y llegamos a la parte más importante: la cocina con office. Esta se diseñó con una península que actúa como barra para desayunos, con armarios de madera y un frente de azulejos geométricos de estilo retro. A su lado, un amplio office con banco en L y dos taburetes rústicos de madera, perfecto para acoger a la familia.
Con tanto espacio por delante, no podía faltar una sala de entretenimiento familiar con todo lo necesario para pasar una tarde en grande: un amplio sofá para echarse siestecillas, un tablero para jugar a los dardos, y una mini cocina donde padres, niños e invitados pueden prepararse unos snacks o unas bebidas.
Los dormitorios disfrutan de la magia que solo los techos de madera inclinados pueden otorgar. La habitación de los padres, con baño en suite, se decoró en base al azul que domina la pared del cabecero, complementado con textiles como la manta que descansa a los pies de la cama, o la butaca junto a la ventana.
La habitación de invitados sigue el mismo estilo, pero destaca por el cabecero de madera en bruto, a juego con el banco y combinado con la ropa de aires étnicos.
El dormitorio de los niños se inspiró en uno de esos inolvidables campamentos de verano, con literas y textiles con patrones geométricos en una gama de azules.
La segunda habitación, más juvenil y pequeña, dispone de un cabecero con acabado envejecido, y dos apliques en color verde empolvado que acompañan a los cojines y al par de taburetes a los pies de la cama. Los textiles de cuadros y las paredes de madera laminada en blanco, ponen el toque ''campamentil''.
En el baño de los niños, la cortina de ducha con dibujos de ojos y los detalles deco de inspiración Boy Scout, ponen el broche de oro a esta fabulosa cabaña.
Proyecto e información: Cortesía de Colossus Mfg.





























