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En plena euforia por la inteligencia artificial, la decoración parece haber decidido mirar justo en la dirección contraria. Todo lo que remite a lo hecho a mano, a la imperfección y a los objetos con memoria se ha convertido en un valor en alza. Los interioristas lo confirman: materiales naturales, fibras sin domesticar del todo y acabados donde se intuye la mano del artesano están desplazando a lo "perfecto" y lo excesivamente tecnológico. Los muebles vintage y las antigüedades, con pátina y marcas de uso, vuelven a ser piezas muy deseadas. En muchas casas reaparecen cómodas heredadas, sillas desparejadas, vajillas de familia y textiles que pasan de generación en generación. Esa necesidad de rodearnos de objetos con historia se ha trasladado también a las nuevas colecciones de las grandes firmas, que se inspiran en esta nostalgia y la reinterpretan con mucho acierto.
Mango Home es un buen ejemplo de este giro hacia lo emocional. En su nueva colección podemos ver cristalerías talladas con relieves irregulares, alfombras con efecto patchwork donde las costuras no se esconden y tejidos que apuestan por texturas honestas. Entre todas esas piezas pensadas para vestir la casa con calma, hay un detalle que ha captado especialmente nuestra atención: unas toallas de lino con puntilla que nos recuerdan a las que usaban nuestras abuelas, las que formaban parte de su ajuar e, incluso, habían cosido ellas a mano, puntada a puntada, pensadas para durar toda la vida.
Estas toallas de Mango Home se venden en un pack de dos y están confeccionadas en lino 100%, un material que nunca pasa de moda y que envejece mejor que casi cualquier otro. Su tamaño, 40 x 60 cm, las hace especialmente versátiles, y el detalle de la puntilla añade ese punto delicado y ligeramente romántico sin caer en lo cursi. El diseño es elegante y sobrio, pensado para aportar sofisticación y un lujo discreto al baño. Están disponibles en dos colores, blanco y en rosa, dos tonos suaves que refuerzan esa sensación de calma y cuidado. Diseñadas en Barcelona y fabricadas en Portugal, tienen ese equilibrio tan buscado entre tradición y contemporaneidad. Su precio, 25,99 €, las sitúa además en un terreno accesible para quienes quieren introducir pequeños guiños artesanos sin hacer una gran inversión.
A la hora de combinarlas, funcionan especialmente bien en baños de cortesía, donde un detalle especial marca la diferencia y habla de una casa pensada con mimo. Colocadas sobre un lavabo de cerámica, junto a una jabonera de loza o un grifo de acabado envejecido, elevan el conjunto de forma inmediata. En una casa de campo encajan de manera natural, acompañadas de muebles de madera, cestas de fibras vegetales y paredes encaladas. Incluso en pisos urbanos pueden convertirse en ese contrapunto cálido que equilibra espacios más contemporáneos. Y hay un uso inesperado que merece la pena tener en cuenta: si tienes una ventana pequeña en el baño o en una despensa, estas toallas pueden funcionar muy bien como cortinas ligeras. Su textura deja pasar la luz de forma tamizada y la puntilla aporta un aire romántico que transforma el espacio.
El equipo de Nuevo Estilo está compuesto por: Puri Ramón: Directora Digital de Nuevo Estilo Belinda Guerrero: redactora de Nuevo Estilo Aránzazu Díaz: freelance de decoración de Nuevo Estilo Fran Jiménez: freelance de decoración y Comunity Manager de Nuevo Estilo Marina Vázquez: freelance de decoración de Nuevo Estilo
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