- Ideas preciosas para poner la mesa con artesanía y antigüedades
- Bordados en oro: descubre el origen y los secretos de esta artesanía tradicional
- Si eres fan de lo hecho a mano estos son los 25 artesanos españoles que debes tener en tu radar
Muchos dicen que el barro entre las mano alivia y sana. Calma el alma y da respuestas al conectar con su interior. Y Aniana Heras es una de estos artistas que encontró en la cerámica su camino. Desde niña tuvo una inclinación natural hacia la creación, lo que le ha llevado a la experimentación con diferentes materiales, aunque finalmente fue el barro su mejor medio de expresión artística.
Después de vivir unos años en Berlín trabajando en diseño gráfico, volvió a Sigüenza (Guadalajara), su lugar natal, para reencontrarse con sus raíces y montar su propio taller en un viejo "casetón" (granero), donde su madre tuvo hace un tiempo una tienda de muebles antiguos y artesanía. En este espacio familiar e inspirador, que llevaba cerrado ya diez años pero que Aniana ha desempolvado con cariño, desarrolla toda su creatividad con unas obras que emocionan.
Sus formas nos hablan de sus contradicciones y obsesiones (o pasiones), y beben de muchas fuentes, como la artesanía española, la arquitectura contemporánea o los objetos ritualísticos. Y por supuesto, de sus propios recuerdos. Hoy nos abre las puertas de su nuevo proyecto en esta exclusiva entrevista.
Hiciste Bellas Artes, en Madrid, pero te fuiste a Alemania para trabajar en diseño y comunicación, que de alguna manera tiene conexión con tus estudios. ¿Cuándo dejaste todo por la cerámica?
Fue en 2022, después de haber vivido muchos años en Berlín, cuando, tras un periodo de crisis y cambio, me centré plenamente en el trabajo con el barro y la escultura. En ese momento encontré el medio que respondía a la perfección a mis necesidades creativas y expresivas y que, además, resultó profundamente curativo para mí. Como a muchas otras personas, el barro me ha ayudado a sanar. Y la verdad es que he aprendido en gran parte de forma autodidacta, dedicando muchísimas horas de trabajo, pero también gracias a la generosidad y al talento de los muchos artistas y artesanos que he conocido en los últimos años.
¿Qué crees que hacen especiales o diferentes a tus obras?
Creo que la mezcla de tradición y modernidad hace que mis piezas sean muy reconocibles. También la influencia que tienen en mis obras mi pasado como diseñadora gráfica y, por supuesto, los años que pasé en Berlín. Me han comentado muchas veces que mis piezas transmiten paz y sensación de atemporalidad, y eso me encanta.
Tus esculturas tienen una ideantidad muy marcada e inspiran fuertes emociones, ¿qué quieres contarnos en ellas?
Creo que mis piezas reflejan bien mis contradicciones y obsesiones; la relación entre arte, diseño y artesanía; los objetos ritualísticos y ceremoniales; la atemporalidad; el equilibrio; la presencia; la definición de “funcionalidad”; el arte en la cotidianidad; la relación que mantenemos con la tecnología; la tradición frente a la innovación; simplicidad frente a la complejidad; los anacronismos, etc.
Los colores de tus esculturas son tan intensos y vivos como sus formas...
No veo separación entre forma y color en mi trabajo, son absolutamente interdependientes y se sirven mutuamente. El trabajo con color en cerámica es sumamente complejo y siento que tengo mucho por explorar en ese terreno.
¿Y en qué te inspiras a la hora de crearlas? ¿Cuál es su trasfondo? ¿Materialidad o experiencias?
La cerámica y artesanía española me inspira muchísimo, pero también el arte y la arquitectura contemporáneas, la naturaleza y la música. Sobre todo me inspira el material en sí, el barro. Tan humilde y, a la vez, tan valioso y versátil. Muchas veces la inspiración no viene de una imagen concreta, sino del proceso mismo, de estar trabajando con las manos y dejar que la pieza vaya tomando forma, de la idea de crear objetos con presencia, que inviten a parar y a conectar de otra manera. Muchas de mis piezas son totalmente improvisadas.
¿Cómo es el proceso de trabajo en tu particular "granero"?
El torno de alfarero es definitivamente una de mis herramientas favoritas, muchas de mis piezas comienzan en el torno y terminan en la mesa de modelado. Pero últimamente también trabajo mucho la construcción con planchas. Trabajo principalmente con pastas de alta y media temperatura, esmaltes de elaboración propia y materiales naturales de mi entorno.
¿Podrías encasillarte en una corriente o estilo determinado?
Quiero pensar que mi estilo es personal, no me quiero encasillar ni ponerme límites estilísticos. Siento que mi trabajo evoluciona rápido y mis obsesiones cambian y eso se refleja en cambios en mis piezas y un “estilo” que muta y evoluciona.
Donde tienes el taller, pueden ir a visitarte los clientes?
Como te comentaba, hasta hace muy poco residía en Berlín pero recientemente he regresado a España. Mi taller en mi pueblo de origen, Sigüenza, y estoy encantada de recibir visitas. Todavía está sin arreglar del todo, pero voy poco a poco dándole forma. Mi madre tuvo aquí una tienda de artesanía y decoración y quedan muchos recuerdos que me gusta conservar.
Aniana Heras trabaja y colabora con galerías de arte de diferentes países, pero también con estudios, interioristas, ceramistas y coleccionistas de todo el mundo: La Mínima Gallery (Madrid, España), The Art Design Project (EU), Galerie Terra Viva (Francia), Tado Madrid (España), Luisa Catucci (Alemania), Setareh (Alemania), Studio Mud (Italia), Seio (Berlin), Maestri (República Dominicana). También puedes encontrar una maravillosa colección de sus obras en el Parador de Sigüenza.


















