Hay objetos creados por María Monasterio que son útiles y, en cambio, otros, que han nacido para contemplar. De igual manera, todos están hechas para acompañarte y hacerte sentir mejor. Porque, como reza en su web, "están pensados para robarte el corazón". Y es que sus formas y acabos tienen ese halo de misterio mágico que consigue regalarte momentos de belleza en tu propia casa a través de una creatividad con alma. Desde su taller en Casabermeja, un pueblecito situado a unos 20 minutos de Málaga, María plantea una nueva forma de amar la cerámica, con respeto y tiempo e intención, a través de sus vajillas preciosas, recipientes, objetos útiles y, también, creaciones artísticas, como su serie de obras Renacidas, que surge de residuos de su taller.
Desde niña, a María Monasterio le gustó el trabajo creativo con las manos: "Las manualidades en general, pero también el investigar, experimentar. Pero a la hora de elegir una carrera en la universidad, en lugar de escoger Bellas Artes, me decanté por la arquitectura, que tiene esa parte de ciencia y otra más creativa y de diseño. Mientras estudiaba la carrera me daba cuenta de que no era lo mío. Al final eran muchas horas frente al ordenador y necesitaba crear de forma más física y directa. Así que decidí estudiar algún oficio y al terminar la universidad me matriculé en alfarería en la Escuela de Artes y Oficios de San Telmo, en Málaga". Su tío Pablo Romero, un reconocido ceramista dedicado a la decoración, le acogió en su taller y le ofreció todo su apoyo: "En ocasiones hacíamos algo juntos y él me enseñó a trabajar su técnica, la sobrecubierta".
Para esta ceramista que forma parte de la guía Home Faber, el barro es una disciplina infinita, por sus técnicas y sus materiales. Por ser un arte primitivo, "que lo llevamos dentro. Aunque creo que es de las más difíciles porque es mucho menos controlable. Cuando trabajas la madera o el cuero, son materiales que intervienes y ves el resultado. Si te equivocas lo ves al momento y tú tienes bastante control sobre él, siempre con las limitaciones y variables de los materiales naturales. Pero en la cerámica se produce una transformación química del material que es mucho más difícil de controlar. Cuando cueces la arcilla, esta se transforma en cerámica, un material distinto. Y ese proceso en el horno puede dar problemas que no se pueden arreglar. Y eso conlleva retos", nos explica María.
Pero lo que diferencia a las obras de esta ceramista es su calidez y la emoción que transmiten a través de sus formas imperfectas, irregulares, y sus acabados: "Siempre he querido que mi trabajo lleve alegría, belleza, armonía a los hogares. Que sean piezas que te hagan sentir bien cuando las usas o contemplas en tu día a día. Son piezas que forman parte de tu vida, viven contigo". Pero también la calidad y su durabilidad es un factor primordial en la obra de ella: "Y cuando están hechas con cariño, se siente. El tiempo que lleva hacer cada una, todo el aprendizaje previo hasta llegar a ese resultado. Es cultura y tradición pero llevada a la actualidad a través de los diseños y el uso de las mismas". Le preguntamos también por sus fuentes de inspiración, qué le motiva y donde busca ese torrente artístico para sus jarrones para la casa, platos y otras obras: "La naturaleza, aunque también el arte, el diseño e incluso las piezas utilitarias desde la prehistoria hasta nuestros días. Mi madre ha realizado en este sentido un papel importante porque desde pequeña me ha enseñado a querer y apreciar la naturaleza, y sobre todo la de Málaga, donde tenemos el mar como horizonte y unos atardeceres y amaneceres que tiñen de colores la tierra. Además con ella aprendí también de música clásica y el arte". La pasta que emplea es principalmente gres, arcilla refractaria, una pasta que se cuece a 1260º, mayor temperatura que la arcilla tradicional.
Renacidas, sus piezas de arte que nacen de residuos y se inspiran en el Kintsugi
María ha desarrollado un proyecto que ha bautizado como Renacidas donde utiliza material cerámico reciclado: "En el taller se genera mucho residuo por el simple hecho de limpiar las herramientas, las superficies, etc. Todo ello, si no se recoge va al desagüe, así que decidí aprovechar todos estos restos generando un proyecto de sostenibilidad que, finalmente, se ha convertido en algo mucho más grande". Porque su serie Renacidas se sitúa en ese territorio intermedio entre objeto y obra de arte contemporánea que reflexiona sobre la sencillez, la imperfección o la transformación.
Cada pieza de la serie Renacidas es única e irrepetible. Además, algunas de ellas hacen honor al arte del el arte del kintsugi japonés, el antiguo método japonés con el que volver a ensamblar cerámica rota usando oro derretido. Ella emplea pan de oro introduciendo así un acabado mágico que señala las siluetas imperfectas o grietas: "El oro, en ocasiones, busca señalar la imperfección o la herida para ponerla en valor. Y en otras, es simplemente un elemento decorativo que añade sofisticación". Aunque muchas piezas adoptan formas propias de objetos utilitarios, no están concebidas como piezas funcionales y su finalidad es sencillamente contemplativa, "que nos propone una pausa frente a la aceleración y la hiperestética contemporánea".
Vajillas y objetos para la casa, menaje para hostelería de alta gama o colecciones artísticas... Toda su obra nos lleva a una serenidad expresiva y emocional que nos hace sentir bien y ponen en valor cualquier rincón o mesa donde habiten.
Más información: www.mariamonasterio.com





















