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La cerámica Minoyaki es un arte ancestral centrado en la prefectura de Gifu, en Japón, que está basada en procesos artesanales transmitidos de generación en generación desde hace más de 1300 años. Una alfarería que refleja la filosofía y el estilo Wabi-Sabi, el cual valora la imperfección de lo hecho a mano, pero también la belleza en la simplicidad y, por supuesto, la conexión con la naturaleza. Pues bien, estas vajillas son como obras de arte para la casa y llegan al Eixample barcelonés de la mano de la tienda DORO (barro en japonés), fundada por Fabiola Lairet: «Se trata de una artesanía de calidad con un origen trazable, un producto durable para los usos intensivos de la hostelería pero también para espacios privados. El objetivo es elevar la puesta en escena en todas las mesas y sorprender también en casa».
Fabiola es una ingeniera reconvertida en emprendedora, sushichef y empresaria de éxito, fundadora de los restaurantes japoneses Monster Sushi y Robata de la Ciudad Condal (actualmente en manos de Umai Group). Gran conocedora de la cultura nipona y con una extensa red de contactos en el país asiático, en su nueva tienda de Barcelona quiere homenajear la tradición alfarera Minoyaki abriéndola al mundo actual. Y es que el gremio de artesanos nipones de Gifu ha confiado en el criterio de Lairet para desembarcar en España con una de las colecciones más extensas de cerámica y alfarería japonesas que se conocen. Bandejas, cuencos, platos (para la mesa pero también para decorar paredes), vasos y jarras de diferentes tamaños y calidades pero con un mismo leit motiv, hacer que la puesta en escena destaque: «En DORO puedes comprar un bol por 14 euros o invertir 100 en una pieza especial de edición limitada firmada por el propio artesano», nos explica Fabiola.
DORO se ha convertido en referencia de cerámica japonesa y tiene capacidad de distribuir pedidos en todo el país. Todas las vajillas primaverales o de invierno tienen algo que contar, traen el alma de Japón y sus acabados llenan la mesa de sentimientos y leyendas lejanas. Cualquier persona interesada en comprar puede accede directamente a los 500 modelos de los que dispone en tienda, pero también puede realizar una compra programada y acceder a las 15000 vajillas del catálogo de Gifu: «Y es fundamental saber orientar a los clientes. Al tener conocimientos de la cocina japonesa, me resulta fácil explicarles de qué manera usar estas vajillas con otras gastronomías, o elegir la pieza adecuada para un fin más ornamental». Nos encantan sus variados diseños, sus formas simples pero cuidadas y también sus esmaltes naturales, con los colores tradicionales como el verde oribe, el blanco shino o el negro setoguro. Pero lo cierto es que tienes que ir in situ a conocerlas para atarpar la ilusión que transmite su propietaria y llevarte, de paso, alguna de sus preciosas piezas a casa...





















