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En la pintura figurativa de la artista valenciana Gisela Talita entra también el mundo de la fantasía. De las ilusiones. Desde su taller de Paterna (Valencia), muestra una obra que se centra básicamente en la reinterpretación de la naturaleza, donde casi siempre aparecen animales sobre escenarios llenos de idealismo. Los colores, el exotismo terrenal y las formas de una vegetación superlativa hacen de sus pinturas una propuesta artística muy personal que nos recuerda las producciones animadas. Por eso grandes firmas, como Coordonné o Massimo Dutti, se han fijado en ella para sus ilustraciones, pintura mural o papeles pintados. Pero Gisela ahora está más centrada en su obra personal y precisamente este año nos presenta Orillas, una preciosa serie de cuadros que ha creado con mucha emoción y que surgió tras pintar los azulejos de un baño...
«Creo que con la aplicación del arte y la ilustración podemos mejorar nuestra percepción de las cosas y de la vida cotidiana», reflexiona Gisela para contarnos cómo llegó a tejer su profesión actual. Sus estudios de interiorismo en la Escola de Disseny de València (EASD) y el bagaje familiar en el mundo del diseño y la decoración –su abuela tenía fábrica de muebles en Paiporta; y su padre, Felo Baixauli Capuz, dirigía su propio estudio de interiorismo– marcan de alguna manera su pasión por la estética, el arte y la pintura: «En mi entorno ha fluido mucho la dedicación por lo bello y las cosas bonitas».
Mientras realizaba sus estudios superiores, se dio cuenta que en la profesión de decoradora había mucho trabajo de despacho y ordenador, por lo que empezó a dibujar para desarrollar una actividad más creativa. Empleaba y experimentaba con cualquier técnica que tenía a mano: acuarelas, rotuladores, tinta... Y un buen día le pidieron pintar un escaparate en uno de los muchos mercadillos navideños de aquellas fechas. Comenzaron a surgir encargos hasta hoy... «Cogía proyectos, aunque no fueran muy afines a mi perfil. Así pude conocer diferentes materiales, aprendí a tratar con clientes, a hacer presupuestos… Vamos, ¡de vacío al mundo del autónomo!», nos comenta con risas Talita. Y llegó el tiempo de colaborar con marcas, realizando trabajos para firmas como Coordonné, pero también para restaurantes de Valencia y casas particulares. Obras de gran formato, ilustraciones, cuadros pequeños y magníficos murales o papeles pintados con acrílicos y pintura a la tiza. Todo realizado a mano y de manera artesanal, incluidos los proyectos que pasan después por reproducción digital.
Una trayectoria intensa, desde luego, hasta llegar a hoy a su obra Orillas, una colección de cuadros muy personal en óleo sobre lienzo: «Después de un parón de año y medio tras tener a mi hija, quise retomar la pintura sobre lienzo y realizar una obra personal. Y tenía claro que quería introducir el color que representa el agua y el mar para mí», nos explica la artista, que ha empleado polvos al óxido azules que le sobraron de pintar los azulejos de su baño... «Digamos que este material fue la semilla de mi colección Orillas», continúa Gisela Talita, que busca siempre inspiración en sus largos viajes para crear sus obras. Y es que sus pinturas evocan los recuerdos de su paso por India, el continente africano o la isla de Bali. Lugares teñidos de intensos colores y paisajes que Talita idealiza en su obra y le da un punto de dibujo animado.
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