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A Fernando Manso lo han calificado como “el fotógrafo más paciente del mundo” o el Antonio López de la fotografía. Ninguna de las dos cosas parece demasiado exagerada. El pintor hiperrealista se encargó de escribir el prólogo de uno de sus libros de fotografías, elogiando su estilo al usar la cámara, y Manso presume de lo grata que puede resultar la espera si la foto lo merece: para alguna de sus imágenes ha estado meses o hasta tres años para lograr el disparo perfecto.
“Creo más en la espera y en la magia que en la postproducción. Me gusta la observación, pasar tiempo atendiendo bien a las luces, los encuadres, todo lo que me inspira… Le dedico muchísimo a mis proyectos”, confiesa. Esa paciencia tiene en gran parte que ver con su forma purista de trabajar. En lugar de con una cámara digital, Manso carga con sus cámaras analógicas de placas de gran formato (junto a su trípode pueden llegar a pesar hasta 30 kilogramos) y tiene una obsesión innata por controlar la luz natural, aunque esto suponga aplazar una imagen sine die.
Tras editar tres libros de fotografías España, Alhambra y Madrid (libro que llegó al Despacho Oval de Barack Obama gracias al embajador americano en España), Manso acaba de publicar Luz de España (Ediciones El Viso). Un volumen con texto de Patricia Espinosa de los Monteros en el que rinde homenaje al patrimonio cultural y natural español como solo su particular objetivo sabe hacerlo: descubriendo lugares poco conocidos o envolviendo en un halo de misterio aquellos ya famosos. “Lo interesante del libro es que es una pincelada de mi manera de entender España de forma artística y monumental, desde una catedral muy conocida hasta una pequeña ermita perdida en una recóndita montaña”, aclara el fotógrafo.
El libro sirve además como adelanto de su gran proyecto Susurros de Piedra, una serie de fotografías en la que lleva 11 años trabajando y con la que quiere reunir imágenes, de lo arquitectónico a lo cultural o lo turístico, de todas las provincias españolas. “Somos el tercer país del mundo a nivel de patrimonio y quiero dar una visión de esa España, poner en valor su historia desde la antigüedad hasta el siglo XIX. Me gustaría que los turistas vengan más por el Patrimonio Histórico, sería una manera de dar vida a esa España vaciada”, relata mientras se prepara para sus vacaciones cámara en mano, por supuesto. Le quedan muchas provincias por recorrer para sacar escenas mágicas que su cámara sabe capturar. “Diría que soy un observador. Alguien que intenta embellecer lo que puede este mundo”, concluye. fernandomanso.com




















